Amigo Sánchez, hoy es un mal día para mi. He soñado que esta mañana al levantarme no estabas, y ya no me mirabas mientras desayunaba, con esa cara de cordero ‘degollao’ con ganas de que cayera una galleta. He soñado que ya no estabas y que antes de irme a trabajar, ya no te tocaba tu enorme cabeza para pedirte que cuidaras de la casa, de nuestro hogar. Amigo Sánchez, lo peor de todo es que cuando me he levantado no era un sueño, era una verdad. Una verdad con olor a pesadilla..

Hoy he comenzado a darme cuenta de que ayer no estaba soñando cuando al llegar te vi tendido en el porche, buscándome con la mirada perdida y tiritando.  Creo incluso que en la tiniebla del sufrimiento, creí interpretar tu mirada en palabras, y sentí que me decías “menos mal que has llegado, ya no aguanto más y me tengo que ir… Sólo decirte que estoy orgulloso de ti, que me alegro mucho de que me haya tocado un dueño como tú y por esto, me parecía injusto irme sin antes mirarnos…y despedirnos como Dios manda. No te separes ahora..”

En esa conversación visual que tuvimos, te dije “Sánchez amigo mío no me asustes…joder no te vayas que tú eres un perro fuerte, y eres mi gran amigo. Tú y yo que hemos recorrido tantas ciudades, tantas hogares diferentes, que me has visto feliz de alegría y llorar por la derrota…”

Te subí al coche y toda vela nos fuimos a ver a tu médico. Mientras conducía no me llegaba el aire y mis manos sudaban..Un nudo en la garganta no me dejaba articular palabra alguna. Estiraba mi brazo para que me sintieras, para que vieras que haría lo que fuera por volver a darte la cena esa misma noche. Pero antes de llegar a la clínica, miré hacía atrás, te miré y te vi los ojos entre abiertos. Sabía que era el final..

Cuando llegamos, sólo pudimos certificar tu muerte. Nos quedamos abatidos…

Amigo Sánchez, nunca he tenido un perro como tú. Creo que no hay perros como tú, es imposible. Me has enseñado que para decir las cosas más importantes en la vida, no hace falta hablar. Me has enseñando que una simple mirada inspira a la vida y a la alegría. Allá donde estés estarás muy bien, siempre has tenido facilidad para tener amigos y todos te querrán. Yo estaré tranquilo por ello..

Nunca me has juzgado y siempre has estado ahí para alegrarme el día. Siempre me has recibido como si no te hubiese visto en años incluso en ocasiones, llorabas de alegría.. Siento si a veces por mi trabajo no he tenido más tiempo para ti, pero siempre has estado en mi corazón. Ojalá nunca te hubieras ido, ojala fueras eterno. Aunque en el fondo me alegro que te hayas ido tú antes, porque no me hubiera imaginado verte sólo, prefiero sufrir yo amigo mío. En mi más profundo dolor, pienso que hoy estoy feliz. Feliz de haberte conodico y de saber que te he dado siempre todo lo que he podido. Siempre pensé que sonreías al verme y yo me alegraba.

Eres único, eras único y jamás podré olvidarte. Eras mi amigo y eso para mi es todo.. Te voy a recordar sonriendo, como en la foto. Que grande eres mamón…

PD.- Creo que te gustaba Sigur Ros, siempre que lo escuchábamos en casa te quedabas dormido en mis pies.. Espero que la oigas.

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